Capacidad con margen
Ancho de banda real con holgura para los picos, no un número de titular que se satura justo cuando más lo necesitas.
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Una buena red de hosting se juzga por lo que hace por ti: diversidad de rutas entre varios operadores y peering directo, espacio IP limpio con reputación comprobada que protege la entregabilidad, doble pila IPv4 e IPv6, anycast y absorción de DDoS siempre activa. Hacemos peering en Madrid —ESPANIX y DE-CIX— como pasarela ibérica hacia Europa y Latinoamérica, y te decimos con honestidad cuándo una red premium importa de verdad.
En breve
Los fundamentos
Seis cosas, y ninguna es una sola cifra de titular. Una red es buena cuando los caminos que toma de verdad tu tráfico son diversos, sin congestión y de confianza.
Ancho de banda real con holgura para los picos, no un número de titular que se satura justo cuando más lo necesitas.
Varios operadores de tránsito más peering directo, para que la caída de un proveedor no te deje sin salida.
Direcciones con reputación comprobada y mantenidas limpias: la mitad de red de la entregabilidad del correo.
Rutas cortas y estables hacia donde viven tus usuarios y los grandes buzones, no solo una media bonita.
Mitigación en el borde de los ataques comunes, siempre activa, como parte de la red y no como un extra.
Ambos protocolos en cada servidor: IPv6 para el futuro, IPv4 limpio para compatibilidad y correo.
El marketing de redes adora un número: terabits de backbone, un logo de operador Tier-1, un mapa con muchos puntos. Ninguno te dice si tu correo llegará a la bandeja o si tu web cargará rápido para alguien en Madrid o en Bogotá. Lo que se mide de verdad es más aburrido y más útil: latencia y su variación hacia los destinos que te importan, pérdida de paquetes bajo carga, cuántas rutas independientes hay hacia un mismo sitio, y si las direcciones desde las que envías están limpias.
Cada salto en una ruta añade milisegundos, y cada 100 ms de latencia extra reduce de forma apreciable las conversiones en comercio electrónico y pagos. Por eso preferimos rutas cortas y predecibles —menos saltos, menos operadores intermedios congestionados— a una cifra grande que se satura en hora punta. Medimos la red por el percentil, no por la media: una media rápida que se dispara en el p99 es justo lo que nota un usuario.
El tránsito compra a un operador aguas arriba el acceso a toda la tabla de enrutamiento de internet: alcance a todas partes, pero pagando a un tercero por transportar tu tráfico. El peering intercambia tráfico directamente con otra red, a menudo sin coste en un punto neutro, y da el camino más corto a los destinos comunes. Las buenas redes usan ambos: tránsito para el alcance universal, peering para la velocidad y la resiliencia hacia donde viven tus usuarios y los proveedores de buzón.
En la Península esto tiene nombres concretos. ESPANIX, en Madrid, es el principal punto neutro español, con más de doscientos operadores presentes, redes de intercambio redundantes y aisladas entre sí, y puertos de hasta 400G. DE-CIX opera otro nodo en Madrid que, con un solo enlace, te acerca a más de mil redes en Fráncfort, Lisboa, Marsella y más, y CATNIX da servicio a las redes catalanas y del noreste. Hacer peering ahí, en vez de en Londres, baja la latencia de forma apreciable y reduce el coste.
Madrid importa además por su geografía. Varios cables submarinos conectan España con las Américas, y la Península es la pasarela europea natural para el tráfico hacia Brasil, Argentina, México y el resto de Latinoamérica. Para quien sirve a un público hispanohablante a ambos lados del Atlántico, hacer peering en Madrid acerca el contenido a los usuarios europeos y latinoamericanos por igual, con rutas directas en lugar de rodeos por el norte de Europa.
Porque una dirección IP arrastra una reputación, y esa reputación viaja con cada mensaje que envías. Las direcciones con historial de spam, abuso o entradas en listas negras mandan el correo a no deseado y disparan filtros de seguridad por bien afinado que esté tu servidor. El espacio limpio, con reputación comprobada, usado de forma constante y mantenido mediante gestión activa de abuso, es la mitad de red de la entregabilidad —la otra mitad, la autenticación y el calentamiento, vive en el propio servidor de envío.
Mantenerlo limpio es una práctica, no un ajuste de un día. Vigilamos los bloques por si aparecen en listas, atendemos rápido los informes de abuso, conservamos el espacio en uso constante para que los proveedores aprendan a confiar en él, y reservamos historiales limpios para los hosts de envío. Cuando entra un cliente nuevo de correo, parte de espacio sano en vez de heredar la mala fama de un vecino anterior.
Por ahora necesitas ambos, y por eso corremos doble pila en cada servidor. La adopción de IPv6 crece sin parar pero aún no llega a la mitad del tráfico global, así que IPv6 mira al futuro mientras IPv4 se conserva para la compatibilidad, las integraciones de terceros y la entregabilidad de correo, donde muchos sistemas siguen asumiendo IPv4. El pool libre de direcciones IPv4 está agotado desde hace años, lo que convierte al espacio IPv4 limpio en un activo real, con precio, que no se regala.
La consecuencia práctica es sencilla: asignamos una IPv4 y un bloque IPv6 a cada servidor, y direcciones IPv4 adicionales según necesidad justificada, en línea con la política de direccionamiento. No inflamos el número de IPs que repartimos —el espacio limpio es escaso y lo tratamos como tal— y eso, a su vez, es parte de por qué la reputación de nuestro espacio se mantiene sana.
El borde
Tu servidor llega a internet por un borde con varias salidas. Lo que mantiene la red en pie ante fallos y ataques es tener muchos caminos, no uno muy grande.
El enrutamiento descansa en dos ideas. BGP mantiene varias sesiones a la vez —dos tránsitos y un peering de intercambio— de modo que si una ruta se degrada o cae, el tráfico simplemente sale por otra sin que nadie lo note. Anycast anuncia la misma dirección desde varios sitios para que cada usuario llegue al más cercano. Juntas —muchas salidas, y la misma dirección respondida desde el lugar más próximo— son casi toda la forma en que una red sigue en pie ante fallos ordinarios y ataques deliberados.
La misma diversidad que sobrevive a un fallo resiste un ataque, por eso aquí enrutamiento y seguridad no son proyectos separados. Una inundación que llega por una ruta se puede desviar, limpiar o descartar en el borde mientras el tráfico legítimo sigue fluyendo por las otras, y anycast reparte un ataque grande entre sitios en vez de dejar que se concentre en uno. Diseñados juntos, enrutamiento y mitigación hacen la red difícil de tumbar por accidente o a propósito.
edge1# show ip bgp summary
BGP router identifier 203.0.113.1, local AS number 64500
Neighbor AS Up/Down State/PfxRcd
198.51.100.2 3356 31w2d 986214 # tránsito — operador A
198.51.100.6 174 24w5d 985880 # tránsito — operador B
80.249.208.1 6695 18w0d 142037 # peering — punto neutro (ESPANIX)
# dos tránsitos más peering — una ruta puede caer sin que lo notes La redundancia útil no es un número en un folleto, sino una propiedad que notas el día en que algo falla y no pasa nada. El borde tiene varios routers; cada uno habla con varios operadores y con el punto neutro; y la energía, la refrigeración y los enlaces de los centros de datos siguen el mismo principio de no tener un único punto de fallo. El propio ESPANIX, por ejemplo, mantiene dos redes de intercambio totalmente aisladas entre sí, preparadas para soportar el fallo completo de una de ellas, y la interconexión entre centros va por fibras oscuras redundantes con rutas diversificadas.
Cuando hablamos de disponibilidad, preferimos ser concretos antes que prometer un número redondo. Te decimos qué es redundante y qué no, dónde está el riesgo residual, y qué cubre el acuerdo de nivel de servicio en términos que puedas verificar. Un compromiso de disponibilidad que no explica cómo se mide ni qué excluye no vale gran cosa; preferimos uno más modesto y honesto que puedas auditar.
La absorción de los ataques volumétricos comunes va incluida en la red, siempre activa, sin que tengas que pedirla ni pagarla aparte. Se filtra y se limpia en el borde, antes de que el tráfico malicioso llegue a tu servidor, y la diversidad de rutas reparte la carga en vez de dejar que un único enlace se sature. Para el riesgo hipervolumétrico de verdad —los ataques que superan la capacidad de cualquier borde— ofrecemos mitigación aguas arriba, ajustada a tu exposición, porque implica capacidad de tránsito real y sería deshonesto empaquetarla como una promesa vaga.
La razón de hacerlo en el borde, y no solo aguas arriba, es de tiempo y de coste. Un filtrado cercano al servidor descarta los paquetes basura en cuanto llegan, antes de que consuman tu capacidad o disparen tus alarmas, y deja pasar el tráfico legítimo con una latencia que apenas cambia. Distinguir uno de otro es el trabajo difícil: vigilamos patrones —picos de SYN, amplificación de DNS o NTP, inundaciones a un único puerto— y ajustamos las reglas a lo que de verdad ataca, en vez de bloquear a ciegas y arriesgarnos a tirar también a tus usuarios reales.
Cuando envías correo en volumen y la reputación importa, cuando la latencia es parte de tu producto, o cuando el tráfico es lo bastante alto como para que la congestión o la caída de un único operador te cuesten dinero. En esos casos, la diversidad de rutas, el espacio IP limpio y el peering bien colocado se pagan solos. Un sitio pequeño y de poco tráfico, en cambio, va perfectamente con conectividad estándar, y no te cobraremos por rutas y capacidad que no vas a usar.
Tampoco somos una CDN global, y no fingiremos serlo. Operamos un backbone multi-homed con rutas fuertes a las redes que usan nuestros clientes y los grandes buzones, en las regiones donde operamos. Para contenido que deba estar a milisegundos de cada continente, una CDN dedicada delante de nuestro origen es la herramienta correcta, y te lo diremos cuando sea tu caso en vez de exagerar nuestro alcance.
Colocamos los servidores donde los necesites y enrutamos desde ahí. Para el público hispanohablante, Madrid es el centro natural: uno de los nodos de interconexión más densos del sur de Europa, con acceso directo a ESPANIX y DE-CIX, conexión a más de mil millones de usuarios entre Europa, Latinoamérica y el norte de África, y enlaces directos por cable submarino hacia las Américas. La colocación allí cuesta menos que en Londres y recorta la latencia hacia la Península y hacia LatAm.
La residencia de datos se sigue de elegir la región. Operar dentro de la UE convierte el cumplimiento del RGPD y la LSSI-CE en un hecho verificable y no en una esperanza, con la configuración, los registros y el enrutamiento bajo nuestro control de extremo a extremo. Cuando tu carga sirve sobre todo a un país latinoamericano, lo tenemos en cuenta al elegir tránsito y peering para acortar el camino hasta tus usuarios.
Hay un matiz honesto sobre la latencia desde Madrid que conviene decir. Por su posición en el suroeste de Europa, la latencia hacia Ámsterdam o Fráncfort es algo mayor que entre esas dos ciudades, y menos operadores autoritativos de DNS mantienen nodos anycast en España que en los grandes hubs del norte. Para casi todo el público ibérico y latinoamericano eso es irrelevante o incluso favorable; lo señalamos porque preferimos que elijas región con los números delante y no con un mapa de marketing.
Operamos la red que sostiene nuestros propios servicios: backbone multi-homed, espacio IP limpio, doble pila, anycast en DNS y mitigación, y peering en Madrid. No revendemos una CDN de terceros como si fuera nuestra ni prometemos presencia en cada continente. Donde aportamos valor es en rutas diversas y limpias hacia donde de verdad va tu tráfico, y en decirte cuándo otra herramienta encaja mejor.
Esa franqueza es parte del servicio. Si tu web necesita estar a pocos milisegundos de usuarios en cada continente, te recomendaremos poner una CDN delante; si tu carga es pequeña, te diremos que la conectividad estándar te sobra. Lo que no haremos es venderte un backbone premium que no vas a usar solo porque suena bien en una factura.
Preguntas
Lo que se pregunta antes de confiar el tráfico a una red.
Capacidad real con holgura, diversidad de rutas entre varios operadores más peering directo, espacio IP limpio con reputación comprobada, latencia baja y constante, absorción de DDoS siempre activa, y tanto IPv4 como IPv6. Un solo número impresionante —una cifra grande de backbone o un logo de Tier-1— dice poco por sí solo; lo que importa es si las rutas que toma de verdad tu tráfico son diversas, sin congestión y de confianza.
El tránsito compra a un operador aguas arriba el acceso a toda la tabla de enrutamiento de internet, lo que te da alcance a todas partes. El peering intercambia tráfico directamente con otra red, a menudo sin coste en un punto neutro, lo que te da el camino más corto a los destinos comunes. Las buenas redes usan ambos: tránsito para alcance universal, peering para velocidad y resiliencia hacia donde están tus usuarios y los proveedores de buzón.
Porque una dirección IP arrastra una reputación. Las direcciones con historial de spam, abuso o entradas en listas negras mandan el correo a la carpeta de no deseado y disparan filtros de seguridad por bien configurado que esté tu servidor. El espacio limpio, con reputación comprobada, usado de forma constante y mantenido limpio mediante gestión activa de abuso, es la mitad de red de la entregabilidad —y es justo el espacio que asignamos a los hosts de envío.
Por ahora necesitas ambos. La adopción de IPv6 sigue creciendo pero aún está por debajo de la mitad del tráfico global, así que la doble pila es la norma: IPv6 para el futuro e IPv4 conservado para compatibilidad, integraciones de terceros y entregabilidad de correo. El pool libre de IPv4 está agotado, por lo que el espacio IPv4 limpio es un activo real y con precio, y corremos ambos protocolos en cada servidor.
Anycast anuncia la misma dirección desde muchas ubicaciones para que cada usuario llegue a la más cercana. Es como funcionan el DNS resiliente y la absorción de DDoS a gran escala, porque el tráfico se reparte entre sitios en vez de concentrarse en uno. Te beneficias de él en nuestro DNS y mitigación lo pienses o no; la mayoría de las cargas no necesitan correr su propio anycast.
Operándola en vez de confiar en la suerte. Vigilamos los bloques por si aparecen en listas, atendemos rápido los informes de abuso, mantenemos el espacio en uso constante para que los proveedores aprendan a confiar en él, y asignamos a los hosts de envío espacio con historial limpio. La reputación se gana y se mantiene de forma continua, por eso es parte de operar la red y no una configuración de una sola vez.
No, y no fingiremos lo contrario. Operamos un backbone multi-homed con rutas fuertes a las redes que usan nuestros clientes y los grandes proveedores de buzón, en las regiones donde operamos. Para contenido que deba estar a milisegundos de cada continente, una CDN dedicada delante de nuestro origen es la herramienta correcta, y te lo decimos cuando es el caso en vez de exagerar nuestro alcance.
Cuando envías correo en volumen y la reputación importa, cuando la latencia es parte de tu producto, o cuando el tráfico es lo bastante alto como para que la congestión o la caída de un único operador te cuesten dinero. Un sitio pequeño y de poco tráfico va bien con conectividad estándar. Preferimos ajustar la red a tu carga antes que venderte capacidad y rutas que no usarás.
A dónde van tus usuarios y tu correo, y qué volumen mueves, y ajustamos la red —rutas, peering, espacio IP— a tu carga, o te decimos cuándo basta con lo estándar.